jueves, 18 de junio de 2009

Carretera al infierno:


Al cubrirse el cielo con el manto de la noche, el automóvil empezó a moverse ligeramente hacia atrás, las luces públicas daban un aspecto seguro y sombrío a la vez. Aquella carretera conducía al centro de la ciudad. La velocidad aumentaba cada metro que retrocedía el auto, era algo inevitable porque parecía no tener alguien que lo esteba conduciendo. Una ligera lluvia causaba que el vehículo resbale e impacte a varios autos estacionados, en ese instante un sujeto apareció repentinamente en el asiento del conductor.
Aún inconsciente sobre lo que sucedía, el auto seguía retrocediendo a una gran velocidad impactando a otros vehículos. Su rostro era imposible de ver, las luces y la oscuridad de la noche le concedían la máscara perfecta, sus ojos que apenas se podían ver giraban observando hacia todos lados, pensó tal vez que era un sueño. Las luces de otros vehículos y el sonido de sus bocinas, lo confundían aún más. En ese lapso de tratar de recuperar la noción del tiempo, cruzó miradas con tres peatones que caminaban juntos, ellos se quedaron mirándolo, sus ojos eran extraños, un vacío en la mirada del sujeto en el vehículo les causo sospecha. Entonces lo entendió, no tenía control en su cuerpo, llevó la mirada al espejo retrovisor, donde vio su rostro muy diferente, sin expresión, sin la confusión que sentía dentro de él, en ese instante impactó nuevamente, pero esta vez no era un vehículo, sino una anciana indigente que cruzaba la pista lentamente. Al ver el cuerpo sin vida tendido en el piso, alejándose cada vez más de su vista, recuperó totalmente la razón, estaba atrapado en el auto, la desesperación se apodero de él, empezó a moverse violentamente pero era inútil, y su rostro aún conservaba ese gesto de serenidad.
Con las manos y los pies atados, no poseía ningún control sobre el vehículo. La velocidad aumentó extremadamente. El sonido de las sirenas de la policía, le dieron una esperanza de ser rescatado, pero en el intento de dar una señal, su rostro empezó a deformarse poco a poco. Era una máscara que iba pegada a sus pómulos y que a causa del sudor perdió adherencia. Su rostro real era de un hombre de aproximadamente cuarenta años, con la cara llena de sangre, sudor y lágrimas, su boca estaba cubierta con cinta aislante, que no le permitía emitir ningún sonido.
Con la desesperación y el deseo de seguir viviendo trató de tomar el volante y así poder salvarse, pero era en vano, todo había sido planificado, aquel auto se convirtió en el escenario de su peor pesadilla.
Con cada minuto la velocidad aumentaba, y las patrullas de policías también. Al llegar a una esquina, una luz iba alumbrando poco a poco toda esa calle, su mirada se quedó congelada en ese instante, creyó que algo divino lo rescataría y se dejó llevar por el hechizante esplendor de la luz. Era una camioneta que se acercaba a toda velocidad conducida por una mujer dominada por el alcohol, que lo impactó lateralmente. La colisión lo despojó de toda esperanza, su cuerpo se sacudió hasta el lado opuesto del vehículo, provocándole un fuerte golpe en la cabeza.
La camioneta donde iba la mujer huyó del lugar al instante, logrando detener al automóvil sin control, y también detener la vida del infortunado individuo.

viernes, 5 de junio de 2009

Confesión...


Hace cuatro meses formé parte de un grupo musical como segunda guitarra (como reemplazo), la verdad que estaba muy animado de poder hacer lo que me gusta, pero lo que vino si fue muy decepcionante.
Después de un par de semanas, el antiguo guitarrista volvió (quería seguir en el banda), eso me pareció como que "uno no lo aprecia hasta que lo pierde" (buajjj que cursi), el detalle es que en un par de semanas nos entendimos muy bien musicalmente, pero aún estábamos en competencia. Algo que el menciono una ocasión (y que es cierto), es que como grupo todos tenemos que entendernos en gustos musicales muy bien. A mi parecer eso es fundamental y necesario, pero lamentablemente yo no me llevo bien con el vocalista (y estoy seguro que los demás sienten lo mismo), creo que en lo que se refiere a mis gustos, prefiero música mas elaborada, con mas nivel y mas enérgica. No me siento bien tocando "TK", "Papa Roach", "prisioneros", etc. Odio esos grupos! Ahora el vocalista quiere cantar de "Belinda", "Kudai", "panda" y entre otras mierdas de canciones, en fin. Con los demás no me puedo quejar, tenemos buenas canciones de "Guns n' Roses", "Metallica", "Iron Maiden", etc...La verdad es que nunca creí conocer a alguien que no le guste "Led Zeppelin", pero lo conocí (jajaja), es increíble que haya gente que no le guste el hard rock clásico, música con mas sentido que la vida misma, solos de guitarra que parecen una bacteria que entra por tus oídos y se acopla a tu sangre haciendo que tu cuerpo sienta todo el poder, toda la energía, todo ese sentimiento que Jimmy Page transmite.
Lamentablemente para conformar una banda, mas que amigos tienen que ser uno solo ser que compartan las mismas ideas, no engreírse e irse cada quien por su lado.
Yo por el momento estoy a unas horas de renunciar a la banda en la que me encuentro, no por el tiempo, por los estudios o por las limitaciones, sino porque no siento ninguna energía tocando canciones prostituidas, tengo mejores ideas, mejores aspiraciones. Aún no es tarde, tengo todo el tiempo del mundo, tengo lo necesario (mis manos), solo un poco de paciencia.

viernes, 22 de mayo de 2009

Escenario Perú


Con el transcurrir de los años en nuestro país, la llegada de artistas musicales ha sido beneficioso para los fanáticos (sobre todo adolescentes), pero también lamentable para los padres.
Al hacer un breve recorrido años atrás, veremos como se llevaron a cabo conciertos, como fueron acogidos y cuales fueron los trágicos desenlaces.

Veinticuatro años atrás, el músico argentino Charly García (ex Sui Generis), llego al Perú para dar un concierto en la Feria del hogar, ni bien subió al escenario fue alagado con estrepitosos gritos y elogios por parte de los espectadores, formando una atmósfera de ruido y desorden. Mayor parte del público era conformado por adolescentes entre catorce a veinte años, en el que transformaron el concierto en una selva, donde el más fuerte se imponía frente a los demás; peleas, robos, drogas y alcohol. Pero es sólo rock and roll.

En 1997, dos jóvenes salseros llamados Servando y Florentino que alborotaron las hormonas a jovencitas, a tal punto que las largas colas para entrar al local eran interminables. La mayoría de estas personas eran niñas y adolescentes, incluso algunas iban con sus hijos (algo muy imprudente por parte de ellas).
Al llegar la noche, el dúo salsero pisó escenario, e hizo vibrar a todo ese mar fanático femenino, pero no fue por mucho tiempo a causa de la falta de seguridad y negligencia de los organizadores de dicho evento, que terminó en tragedia para muchos padres al perder a sus hijos de una absurda manera.

Pero con el paso de los años, los conciertos han mejorado considerablemente, no solo por el lado de seguridad, sino también en calidad, llegando artistas de fama mundial, como por ejemplo: Roger Waters (2007), R.E.M. (2008), Oasis (2008), KISS (2009) y entre otros.
Pues bien, el último concierto donde se vio este fanatismo adolescente por parte de niñas, fue el de The Jonas Brothers, al cual asistieron una exagerada cantidad de menores de edad acompañados de sus padres (para no volver a repetir las mismas tragedias). Pero como la calidad y seguridad es ahora mucho mejor que la de décadas atrás, se puede decir que ahora si se puede disfrutar de un concierto sin interrupciones, ni hechos lamentables. Entonces es momento que nos preparemos para la llegada de más artistas como Depeche Mode, AC/DC, Coldplay, entre muchos más, que no solo prometen seguir haciendo vibrar el país con su música, sino, que prometen volver, al ver la tremenda acogida que reciben en el Perú.